sábado, 21 de marzo de 2009

Mirándome el prepucio...

Como prometí, ahí va uno de mis textos perdidos. Está dedicado a un ex-amigo que tuve. Un ser tan patético, que generaba tanta compasión como desprecio. De ahí que me costara tanto librame de él. Aunque aún debo dinero por su culpa...
MIRÁNDOME EL PREPUCIO

Después de tantos años he llegado a la conclusión de que sólo soy capaz de sincerarme con mi prepucio. Me llamo Alejandro Teruel de Miraflores y mi nombre encierra el resumen de mi vida: “aléjate de mí”. Parece que todos han llegado a la misma conclusión después de conocerme.
Mentiría si te digo que me lo esperaba, pues nunca me he considerado un mal tipo. Soy un hombre abandonado. Pero nadie puede recordar de mí una mala palabra… Siempre me esforcé en caer bien a la gente y he procurado rodearme de los mejores. La clave del éxito reside en ello, os lo puedo asegurar, porque desde que inicié mi aventura en solitario no han dejado de salirme mal las cosas.
Vivo en un bonito ático cerca de la playa de la Malvarossa y cuando se celebra el gran premio de Europa de Fórmula 1, me siento en el balcón con un Bitter en la mano y disfruto de la carrera. En realidad no se ve gran cosa, porque la mayor parte del circuito queda oculto detrás de los edificios que tengo delante y sólo cuando algún piloto pierde el control lo veo pasar como un rayo levantando tras de sí una nube de polvo. Ya no invito a nadie a ver la carrera conmigo. Una vez lo hice con los compañeros de trabajo y aún tengo que soportar sus burlas. Yo nunca sugerí que pudiera contemplar toda la carrera desde mi balcón. Sólo dije que se veía el circuito desde mi casa y fueron ellos los que montaron la quedada el día del campeonato. Mi primo me enseñó que una mentira no es lo mismo que un silencio, así que omití algunos detalles. Mi primo es abogado. Yo también lo soy pero me he inclinado por la aventura empresarial porque considero que es en este ámbito donde pueden destacar los mejores…
En realidad me faltan un puñado de asignaturas para tener el título, pero esto no lo sabe nadie.
Tengo casi cincuenta años y actualmente desempeño un puesto ejecutivo en una firma del Corte Inglés. Estoy soltero pero soy incapaz de decir el número exacto de mujeres que han disfrutado conmigo. Creo que el hombre ha nacido para dar placer a la mujer, el verdadero sujeto de la historia. Por eso es tan importante escoger con cuidado a tu pareja. No puede ser cualquiera, porque una mujer no es un coche. Como en el caso de los hombres, tengo predilección por las de gama alta, aunque he de reconocer que la mayor parte de mis amantes eran unas guarrillas. Una buena mujer te da mucho más prestigio que un buen trabajo, ya que una mujer así no se casa con un cualquiera. Desgraciadamente nunca me he cruzado con una de esa clase. Lo más parecido, fue una novia americana que tuve hace unos años y en realidad no era americana, sino de Niuyork. Tampoco los americanos son lo que eran hace unos años, pero los de Niuyork siempre serán de Niuyok.

Me considero un hombre culto, por encima de la media. Y un magnífico jugador de ajedrez. Después de agotar de placer a una mujer, no se me ocurre actividad más estimulante que vencer a un oponente en el tablero... Siempre queda como un idiota. Es el mejor deporte que existe, pues puedes vencer a muchos durante toda tu vida sin importad la edad que tengas. Yo sólo juego para ganar y he de reconocer que no soporto perder. Tal vez por eso me cuesta tanto retener a los amigos. Pero no importa, pues en el mercado sigue habiendo un gran excedente de personas ansiosas por ser aduladas.

Siempre he tenido perros en casa. Me gustan los perros. Son agradecidos y están convencidos que soy el mejor amigo que nunca han tenido. Mi perra se llama Gambito y es una hembra terrier. Me gustaría llevármela a hacer footing de vez en cuando porque dicen que se liga mucho con un perro, pero me es imposible. A Gambito le da pánico el mundo exterior. Cuando viene alguna visita se mete debajo de mi cama y acaba por mearse en mis zapatos. Pero Gambito es mi único amigo y a un amigo se le disculpa todo.

En fin, es una lástima que no todo el mundo opine como yo, porque en realidad no soy mal tipo.

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